Japón ha exhibido uno de los estilos de fútbol más exquisitos en esta Copa Mundial Femenina Sub-17 en Trinidad y Tobago, y la guardameta Eri Hirao lo ha podido comprobar desde una de las perspectivas más privilegiadas para evaluar las actuaciones de las niponas. "Nuestra defensa está muy bien equilibrada", declaró aFIFA.com después de la costosa victoria por 2-1 sobre la República de Irlanda en cuartos de final, en la que desempeñó un papel determinante. "Pero nuestro ataque es nuestro punto más fuerte", continuó. "Cuando jugamos con el balón a ras de césped, pocos equipos pueden plantarnos cara".
Aunque sólo terminaron terceras en la campaña de clasificación asiática, las japonesas demostraron su fino temple en su triunfo sobre las irlandesas. "Sabíamos que eran buenas en jugadas a balón parado desde largas distancias", señaló acerca de las subcampeonas europeas. "Así que tuvimos mucho cuidado de vigilarlas de cerca". En los dos partidos anteriores, Hirao había concedido 2 goles por los 12 que se habían embolsado sus compañeras de ataque, especialmente Kumi Yokoyama (5), que se distinguió como "la mejor jugadora del equipo", a juicio del entrenador Hiroshi Yoshida.
"Grité pidiendo el balón, pero tal vez el ruido de la multitud impidió que me oyeran", explicó sonrojada la guardameta en referencia a la avería en las comunicaciones con sus defensas que le costó el gol en contra. Esa falta de sintonía hizo que despejara el esférico directamente a las piernas de Hikari Tagaki, lo que permitió a Denise O'Sullivan robar la pelota y hacer el empate para las irlandesas en los prolegómenos del segundo tiempo. "Pero es importante no mirar atrás y no atascarse en las cosas que ya han pasado. Hay que mirar hacia delante", zanjó la cancerbera.
Hirao intervino en casi todos los lances importantes en el duelo del pasado viernes, incluso cuando su equipo atacaba. Mediada la segunda mitad, justo en el momento en que las incansables irlandesas estaban afianzándose sobre el terreno, la portera nipona mandó un punterazo arriba. Yokoyama, a la que Hirao describe como "sencillamente asombrosa", se las arregló para controlar el balón, regatear a Ciara O'Brian y chutar a la escuadra. Nadie se sintió más aliviada que la arquera de Japón, que salió corriendo de su área para celebrar el tanto que a la postre sería el decisivo. Sin embargo, la modesta capitana de voz suave aún tuvo que andar con cien ojos para impedir que Irlanda anotara el gol del empate en las postrimerías.
Como el técnico irlandés Noel King dio orden a sus jugadoras de atacar a discreción, la retaguardia japonesa fue sometida a una fuerte presión en los estertores. Y cuando a ocho minutos del final Stacie Donnelly se quedó en posición de disparo a menos de cinco metros de la portería, todos pensaron que las damas de verde forzarían la prórroga. No obstante, Hirao quiso decir la última palabra y se lanzó a por la pelota para rescatar el resultado y completar su metamorfosis de chivo expiatorio a heroína. "Fui capaz de seguir pensando hacia delante y de no preocuparme por el error que había cometido anteriormente en el partido, y eso es lo que me permitió hacer ese paradón al final", sentenció.
"Por supuesto que estoy contento con Hirao", declaró con una sonrisa el seleccionador Yoshida tras el triunfo. "Cometió un fallo, pero nos salvó al final, así que puedo perdonarla". El estratega confía en que haya menos errores y más heroicidades en la crucial prueba que les aguarda ante el archiconocido equipo de la RDP de Corea.
Las norcoreanas despacharon a las poderosas alemanas en su encuentro de cuartos de final, y ahora son favoritas a revalidar el título que conquistaron en el torneo inaugural hace dos años. Aunque Hirao admite que las norcoreanas son "muy fuertes", está convencida de que el potente juego combinatorio y atacante de Japón puede inclinar la balanza a favor de su país. "Por supuesto que creo que podemos ser campeonas del mundo; estoy segura de eso", concluyó con una sonrisa picaruela.
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